martes, 13 de enero de 2015

El maestro de la teoría

Amé la vida (a veces)
La trabajé e interactué en ella, gozándola a chorros y desbordando por todas las aristas y bordes
Amé su prístina luz
Amé sus ratos de dureza, su impacto salado y somero de piedra
Amé amar, amar al ser humano
Amé amar a todos, parejo, sin igual
Sin saber que no todos aman a todos
Que la sal de la roca tiene su precio, forma cálculos en tus riñones
Que la perfección y el ser no siempre se encuentran
Que expectativa y encanto han de ser fieras en el humo
Que la sonrisa es desconocer
Y el conocer para ser feliz necesita ignorancia
Demencia, precaución o hipocresía
Viví la vida completa... la evadí también cada día
Comprendo, mi práctica fue perfecta:
soy el maestro de la teoría.

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